Nieva en Santiago!
31 Enero 2010Si hay algo raro, climatológicamente hablando, que puede suceder en Santiago de Compostela es que nieve. Pues este año 2010 lo primero que nos ha traído es una gran nevada, como si de unos Reyes Magos con algo de retraso se tratase.
Tengo entendido que el año pasado también nevó, pero yo me lo perdí porque estaba en Chicago y la verdad es que allí ya tuve nieve para aburrirme jeje, aunque prefiero más frío y nieve antes que lluvia. Que nieve en Compostela es raro, pero esto de dos años seguidos ya es un récord! ¿Será algo cíclico? ¿Será el cambio climático que provoca inviernos más fríos y veranos más calurosos?
Si mal no recuerdo de lo estudiado en mis tiempos mozos en el instituto, el clima de la mayor parte de Galicia -y del resto de la España cantábrica- es oceánico, lo cual tengo entendido que significa temperaturas suaves todo el año, salvo en zonas más altas de montaña. Y efectivamente en el caso de Santiago las temperaturas son muy muy suaves, aunque eso no quiere decir que no haga frío, porque en invierno hace mucho frío! o mejor dicho, sensación de mucho frío, supongo que gracias a nuestra constante humedad relativa que se mantiene casi siempre por encima del 90% jajaja (qué coñazo!!), pero lo que sí os puedo decir es que en toda mi infancia no recuerdo más de tres o cuatro veces que haya nevado.
El caso es que, desde un punto de vista práctico, yo prefiero que nieve y que así la lluvia nos dé una tregua, un pequeño respiro para olvidarnos un poquito del paraguas,… Al fin y al cabo, la nieve te la sacudes y ya está, no suele calar tan fácilmente. Y lo que es más importante, la nieve nos da un punto de vista diferente de todos aquellos lugares que conocemos y la oportunidad de conseguir fotografías insólitas de la ciudad.
Yo os dejo las pocas fotos que pude aprovechar el primer día (me habrían venido muy bien esos calentadores de manos desechables para hacer más fotos tranquilamente!): la de cabecera es un HDR que obtuve a partir de 3 exposiciones de una vista de mi barrio desde el tejado de mi casa, aprovechando también para seguir disfrutando de mi nueva lente Tokina AT-X 107 DX Fisheye, justo tras el amanecer, con esa luz amarilla y lateral tan bonita (suerte que se despejó el cielo un rato para poder tomarla!). El resto de las fotos tras el salto.





































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